lunes, 26 de diciembre de 2011

Lo que debes saber sobre la disfunción eréctil

Foto: Thinkstock/GettyImages

Más de 150 millones de hombres en el mundo tienen disfunción eréctil... y más de 150 millones de mujeres comparten las consecuencias de esta enfermedad. La impotencia sexual es un asunto de pareja: no es como que puedes continuar tu vida sexual sin él, ¿verdad? La situación no es tan difícil de manejar como parece y el primer paso es informarte.

Él no puede porque...
Si tu hombre no ha podido desarrollar o mantener una erección el 75% de las veces que lo ha intentado (es decir, si han intentado 10 veces, sólo lo han logrado en 2 ocasiones), entonces probablemente sufre de disfunción eréctil (DE). Las causas de este padecimiento pueden ser psicológicas o físicas.
Según el doctor Alejandro Rosas Ramírez, jefe del Área de Uro-oncología del Hospital General de México, el 80% de los casos de DE son provocados por problemas físicos y el resto por problemas psicológicos. Los problemas físicos incluyen: deficiencia de andrógenos (hormonas masculinas), uso de medicamentos o drogas, ser fumador, tener diabetes o daño en el cuello de la vejiga.
Si tu pareja no tenía ningún problema hasta una noche en la que no pudo tener una erección y a partir de entonces no ha podido, lo más probable es que su DE tenga origen psicológico. Depresión, ansiedad, falta de intimidad y conflictos no resueltos con la pareja pueden ser causa de impotencia sexual.
¿Qué puedes hacer para ayudarle?
En cuanto sospeches que tu pareja padece de disfunción eréctil lo primero que debes hacer es hablar sobre la situación. Ignorar el problema es lo peor que puedes hacer. Estudios de la Universidad de Ontario (Canadá) reportan que el 62% de las mujeres cuya pareja tiene DE presentan problemas sexuales como disminución del deseo, desórdenes de lubricación vaginal y del orgasmo. Así que tienes que hacer algo al respecto.
Si tu pareja fuma, se droga o toma alcohol pueden buscar formas de dejar estas adicciones: no todas son tan drásticas como Alcohólicos Anónimos. Hay terapias de hipnosis, cigarros de vapor de agua y muchos otros métodos en los que tú puedes apoyarlo. Si está muy estresado por el trabajo, métodos como la reflexología podal pueden ayudarlo. Además un masaje de pies resulta muy sensual ;).
Si la causa no es psicológica y él no fuma, se droga o toma demasiado, ayúdalo conociendo su cuerpo tan bien como conoces el tuyo. Haciéndole sexo oral o simplemente cuando estés acariciándolo, asegúrate de que sus testículos no tengan bolitas extrañas, que sean asimétricos y de buen tamaño (busca un esquema de un orquidómetro en internet).
Los tratamientos formales para DE van desde sesiones de terapia psicológica para eliminar el estrés y la tensión hasta medicamentos y aparatos para obtener una erección.
¿Qué harías si tu pareja tuviera disfunción eréctil? ¿Alguna vez has lidiado con este problema?

Tres claves para mantener vivo el deseo sexual en la pareja

Fuente: www.barahonero.com



Como escapar de la triste ecuación: mujeres y hombres pendientes del trabajo + cero innovación = fin de la intimidad.

¿Quién no recuerda, con cierto grado de nostalgia, la vida sexual que mantenía en los comienzos de su relación de pareja? Seguro no había tantas restricciones como hoy, cualquier lugar despertaba la líbido…

El sexólogo Ezequiel López Peralta asegura que “las investigaciones recientes arrojan que en los primeros tiempos de la relación de pareja generalmente la pasión es uno de los ejes centrales, mientras que con los meses y años el cariño sigue una curva ascendente y la sensualidad una curva inversa. El compañerismo y el afecto (a veces fraternal) ganan lugar sobre el deseo sexual, que si no se trabaja y estimula puede apagarse produciendo un estado de verdadero desinterés mutuo.

El experto explica que “el predominio de determinados objetivos y proyectos al consolidarse el vínculo lleva a restar la energía que le dedicamos al erotismo. Los espacios íntimos se reducen (a veces a cero) con el advenimiento de los hijos, las obligaciones y las preocupaciones. El acostumbramiento al cuerpo del otro, el descuido de las conductas sensuales en la pareja, la monotonía y la mecanización de las relaciones sexuales (que pueden llegar a ser totalmente predecibles) dan lugar a un panorama deserotizante”.

La psicóloga Esther Morales, de la Universidad Católica de Chile, entregó detalles de cuáles son los aspectos previos a la anunciada muerte de la vida sexual. Una vez identificados, podemos trabajarlos:

1-. El hombre otorga un valor “endiosante” a su trabajo y le dedica muchas horas, como una forma de adquirir estatus o mejorar su nivel económico. La mujer se ve enfrentada a la exigencia de desempeñar bien una multiplicidad de roles y deja de preocuparse de estar bonita y deseable para su pareja.

2 -. Existe la (mala) costumbre de hacer dormir a lo hijos pequeños en la cama conyugal, impidiendo así la posibilidad de tener intimidad sexual con la pareja por temor a que el niño se despierte. Con estas actitudes, lo único que se consigue es debilitar el lazo de pareja, poniendo en riesgo a la familia entera (cuya base es la pareja), a través de una infidelidad o una separación.

3-. En el caso del hombre, cuando vive una infidelidad, la motivación es pasar más tiempo con mujeres atractivas en su oficina, su deseo de conquistar, obtener placer y la mala calidad o falta de vida sexual, que tiene con su esposa. La mujer que se decide a vivir una infidelidad, es porque lleva un largo deterioro de su relación de pareja estable y encuentra en una nueva persona un estímulo a su atractivo, autovaloración e ilusión.

¿Cómo reconstruir lo que se ha destruido? El experto López Peralta parte de la base de que lo fundamental es pensar que el deseo y la pasión necesitan del alimento de la creatividad, la innovación, el cuidado del otro, las fantasías, el afecto, el equilibrio entre los espacios individuales y los compartidos en pareja, la comunicación eficaz. “En definitiva, la pasión y el deseo no se sostienen por mecanismos automáticos, sino que deben ser cuidados y trabajados artesanalmente por nosotros, siempre y cuando estemos (en colaboración con la pareja) interesados en ese aspecto”.

Una de sus recomendaciones es aprovechar el poder de las fantasías sexuales. “Resultan fundamentales en este proceso de ‘reedición’ del erotismo. Las fantasías están para orientar nuestras acciones, pero eso sí: debemos preocuparnos por dejar siempre alguna por practicar, con el fin de tener en todo momento nuevos incentivos para desarrollar la sexualidad. Por suerte, la capacidad humana de crear es infinita, y esto podemos aplicarlo al sexo”.

Otra cuestión importante: hombres y mujeres podemos tener fantasías diferentes y, para aprovechar al máximo el potencial erótico que hay en cada una de ellas, es necesario que nos comuniquemos de manera explícita al respecto.

Una mujer, por lo general, fantasea con un amante sensible, tierno y apasionado, que la hace sentir única, especial y sensual. Las caricias en la piel (en todo el cuerpo, no solamente en los genitales) y tener en cuenta los cinco sentidos (tacto, olfato, vista, gusto y oído) son quizás los afrodisíacos más poderosos para ella. Los hombres, en cambio, “nos encontramos con fantasías mucho más genitales. Se parecen bastante a una película pornográfica: mucho sexo oral, una mujer activa y ‘caliente’, observación de partes del cuerpo tales como la cola, los pechos y las caderas, y tener sexo con dos mujeres simultáneamente. Además, en la fantasía del varón predomina el goce de la mujer, es decir, ver cómo ella goza durante el acto sexual (tomando generalmente como medida del goce la cantidad y calidad de los orgasmos). Eso resulta altamente excitante”, detalla López Peralta.

Si nos comunicamos de manera clara sobre lo que nos atrae sexualmente, lo que deseamos, lo que nos enciende el “piloto sexual” y también lo que nos puede bloquear, se abre un panorama interesante por delante. Llevar estas ideas a la acción en el momento oportuno y buscar el complemento para que ninguno sienta que se dejan sus deseos de lado es el paso siguiente. Si sigue estas indicaciones, la batalla contra la rutina está ganada.

Cuando el deseo sexual del varón decae

Fuente: www.minutouno.com.ar

La falta de deseo se asocia a las mujeres pero los hombres no se quedan afuera. La Lic. Diana M. Resnicoff explica cómo solucionarlo.



La falta de deseo solía asociarse a las mujeres que evitaban los encuentros, por tener dificultades en excitarse o en lograr el orgasmo. Incluso las investigaciones estuvieron siempre muy enfocadas al deseo femenino, intentando encontrar una píldora para aumentarlo. Por otro lado, el mandato popular, representa al varón como eterno deseante, siempre disponible para el sexo, aún en condiciones adversas. "El hombre tiene más deseo que la mujer", "el hombre está siempre preparado para el sexo", son algunos dichos populares que sustentan esta teoría. 

Pero no es verdad. Los tiempos difíciles que se viven influyen sobre la predisposición erótica del varón, sobre su interés sexual. Muchos varones, de diferentes edades, ante la falta de deseo, dan rodeos y no plantean el inconveniente, se escudan en el argumento del estrés o del cansancio laboral para evitar la relación; en cierta forma puede ser valedero, pero no lo es cuando se utiliza como pantalla para encubrir otro tipo de problemática. Incluso es común, que un varón consulte por disfunción eréctil, pero esto es secundario a su ausencia de ganas.

Existen causas psicológicas que pueden provocar la falta de ganas. Entre ellas encontramos:

  • Fracasos amorosos, concretamente sexuales, pueden inhibir el deseo.
  • Represión debida a una educación sexual cerrada, o a conceptos religiosos muy arraigados en la infancia, donde imperaban la culpa y el castigo por el pecado de ser sexuados.
  • El temor a fracasar durante el acto, ya sea por eyacular precozmente, o por no poder conformar a una pareja muy exigente, puede llevar a una persona a decir no tengo ganas, en vez de decir tengo miedo.
  • Conflictos de pareja
  • Fobias que se manifiestan en un aparente desinterés sexual pero que esconden miedos: a enamorarse y perder la libertad, a la penetración.
  • Las depresiones mayores y graves como las leves o moderadas pueden acarrear este problema, al igual que la sensación tan angustiante producida por los ataques de pánico.
  • Pérdidas afectivas importantes: la muerte de la compañera, de un hijo, de un amigo o de los padres, pueden inhibir el deseo.
  • Las personalidades obsesivas pueden llegar a bloquear o anular casi totalmente su vida erótica.

Pero en el momento de la consulta es importante revisar no solo los factores psicológicos que pueden estar disminuyendo el deseo, sino también descartar causas orgánicas y / o farmacológicas.

Algunas sugerencias que pueden mejorar el deseo sexual en el varón:

  • Permitirse caricias, besos, abrazos aunque no terminen en la penetración.
  • Animarse a pedir lo que desea que su pareja haga.
  • Generar espacios de intimidad, de reencuentro.
  • Insinuar, provocar, usar frases o dichos estimulantes.
  • Ayudarse a estimular el surgimiento de fantasías, por ejemplo leyendo textos eróticos y no temer verbalizarlas.
  • Conversar con su pareja sobre lo que le sucede.
Y saber que se puede re-avivar el deseo sexual, y de hecho creo que vale la pena el intento, para lo cual muchas veces es aconsejable la consulta con un terapeuta sexual con el cual pueda encarar una terapia sexual, que es una terapia breve y focalizada en la resolución del problema.

jueves, 1 de diciembre de 2011

10 reglas para una vida sexual satisfactoria


Fuente: www.medicina.tv



De acuerdo a los resultados del reconocido Informe Lilly sobre sexualidad masculina y otras entidades comprometidas con el desarrollo de la salud sexual de las personas, AESS, ASESA y Lilly han desarrollado un Decálogo para una vida sexual satisfactoria, basado en diez principios:
1. Disfrute de su sexualidad.
2. Mantenga relaciones sexuales periódicamente.
3. Hable con su pareja sobre su vida sexual: mejora la intimidad.
4. Evite las rutinas: todos los días de la semana son buenos para tener relaciones sexuales, no sólo el fin de semana.
5. Fomente la espontaneidad: sorprenda y déjese sorprender.
6. Deje que su pareja también tome la iniciativa en las relaciones sexuales.
7. Aproveche las vacaciones, ocasiones especiales, celebraciones, o fiestas para fomentar su vida sexual.
8. Ante los problemas de erección en su vida sexual, no busque excusas. Pida ayuda a su médico.
9. La sexualidad no tiene edad: no ponga fecha de caducidad.
10. En tiempos de crisis, las endorfinas generadas por las relaciones sexuales placenteras aumentan el optimismo.