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Fuente: http://vidayestilo.terra.com.ar
Una
encuesta realizada por la Fundació Puigvert de Barcelona dejó al descubierto un
cambio en la realidad sexual de nuestra sociedad. Ahora, satisfacer al otro es
más importante que el propio orgasmo. Según el estudio, lo que el hombre
prefiere antes que nada en la cama es experimentar placer. Ellas, en cambio,
prefieren la previa. Pero, si de satisfacer al otro se trata, los hombres lo
ponederan en un 8,2 y mientras que las mujeres en un 7,3. ¿Generosidad o
narcisismo?
"La
clave, creemos, está en que las relaciones sexuales con una pareja con la que
hay más que sexo son más satisfactorias. Por eso satisfacer al otro aparece
antes que lograr un orgasmo", señala el autor principal del estudio, el
andrólogo de la Fundació Puigvert, Antonio Fernández Lozano. También es cierto
que cuando se trata de un touch and go el narcisismo en los hombres y la
necesidad de complacer en las mujeres pueden aparecer como prioridades más
importantes y frecuentes.
¿Cuántos
minutos debería durar una relación sexual?
Los
hombres suelen opinar que lo deseable es que dure 37 minutos; las mujeres un
poco menos, 33. En verdad, y para sorpresa de todos, que en el fondo es vox
populi, se calcula que dura entre 7.3 y 5.4 minutos.
Una
consulta a 180 expertos, la mayoría hombres y psicoterapeutas y de edad madura,
sobre el mismo asunto dio otros resultados: la duración deseable es 8 minutos;
lo más adecuado, 4.91; si dura sólo 1.25 es demasiado corto y demasiado largo
si llega a los 19.96. Una eyaculación se considera precoz si ocurre en los 3
primeros minutos de la penetración.
Prioridades
según el sexo y la edad
La
lista de prioridades en lo referente a la práctica de relaciones sexuales
cambia un poco con la edad. Por ejemplo, entre las mujeres de más de 50 años,
una buena lubricación vaginal es lo primero, seguido de satisfacer a la pareja
y tener deseo sexual (muy relacionado con la buena lubricación); la previa y el
romanticismo quedan en un plano mucho más secundario que entre las mujeres de
20 a 50 años.
Duración
del coito y rapidez eyaculatoria
El
estudio tenía otro objetivo, pretendía evaluar cuán importante era en las
relaciones sexuales la duración del coito y cuánto se demoraban en eyacular,
dos factores fundamentales la mayoría de las veces a la hora de que el hombre
busque mayor o menor satisfacción a su pareja en la cama.
"Sorprendentemente, no es muy importante", explica Fernández Lozano.
“Personalmente,
soy más de la idea de que quienes sufren este tipo de problemas de eyaculación
precoz no le dan importancia y no van a consulta por egoísmo, vergüenza, pudor,
desidia,... No porque no sean conscientes de que esto supone un problema en sus
relaciones sexuales, tanto a la hora de dar placer cómo de obtenerlo para
ellos. Hemos de pensar que el hombre que sufre eyaculación precoz también 'se
queda a medias', es decir, su orgasmo es de baja intensidad, la
"fiesta" se acaba pronto, y si la pareja es esporádica, hay un tema
de ego herido”, opina el autor del estudio.
La
comunicación aumenta el placer
Si
no obtenemos ni sabemos proporcionar placer a nuestra pareja en la cama lo
mejor es enfrentarse al problema directamente. Hablarlo con la pareja. La
comunicación es fundamental en estos casos para resolverlos. Cuando el problema
va más allá de simple desconocimiento de lo que le gusta a nuestra pareja o de
torpezas subsanables con sabias indicaciones es necesario acudir a un experto.
Una
de dos
Si
alguien va a la consulta por una eyaculación precoz o por una disfunción
eréctil (más frecuente a partir de los 45 años), se suele convocar también a la
pareja. "Los primeros tardan dos o tres años en pedir ayuda, a menudo
impulsados por su pareja, que se harta de terminar el encuentro sexual
digitalmente; los segundos vienen a los seis meses y, con mucha frecuencia, por
hacer disfrutar a su pareja, porque la gente que disfruta considera que forma
parte de su calidad de vida".
Ese
valor de la comunicación, que con escasa frecuencia está en el protocolo de la
consulta, según reconocen urólogos y andrólogos, es fundamental en el
tratamiento. "Difícilmente le va a importar a la pareja que a él no le
funcione ahora cuando lleva años sin que a él le importe qué siente ella. Y esa
amarga realidad asoma muy a menudo en parejas mayores", dice el especialista.
"Cuando en la pareja hay comunicación, los tratamientos son mucho más
eficaces. No importa que haya hasta inyecciones de por medio".

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